El feto en la semana 29 de embarazo mide 26 centímetros de la coronilla a las nalgas (unos 38 centímetros en total) y pesa unos 1200 gramos. El bebé cada vez tiene más posibilidades de sobrevivir si nace en este momento, aunque sigue en formación y muchos órganos están inmaduros.
Alrededor de esta semana muchas mujeres pueden sentir las primeras pérdidas de calostro, la primera leche de los pechos que se preparan para amamantar al bebé. Esta sustancia acuosa, anterior a la leche propiamente dicha, proporciona al bebé en sus primeros días todo lo necesario para su sustento.
Es en esta etapa cuando suelen ser más frecuentes y empiezan a notarse las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Aunque hay mujeres que no pasan por ello, estas contracciones (que reciben el nombre del primer médico en describirlas) son encogimientos del útero que se prepara para el parto. Son contracciones normales, aunque se recomienda que si son muy fuertes y seguidas (más de cinco en una hora) conviene consultar al ginecólogo.



