Es muy importante fortalecer los vínculos de comunicación con sus hijos, con el objetivo de generar niveles de confianza donde ellos puedan comunicar abiertamente sus sentimientos, pensamientos, deseos y gustos.
- Tener espacios físicos – emocionales donde sus hijos, sientan un límite personal ya sea un área de juegos en los niños y para los adolescentes un área para poder escuchar su música, ver series de su interés o estar realizando actividades personales recreativas, de esta forma los padres podrán entrar en los espacios y a la vez darles un proceso de independencia, interrelación sin invasión.
- Los tiempos en familia con nuevas rutinas en casa, aprovechar la pandemia para crear una vasta experiencia de recuerdos positivos, tiempo perfecto para conocer más a sus hijos y expresarles de múltiples maneras el profundo amor que usted siente por ellos.
- Experimente juegos de mesa, crear un huerto pequeño en casa o tener una planta donde el niño o adolescente sea cuidador o una mascota; le ayudara a renovar sus energías y expectativas aumentando los niveles de empatía.
- Comparta con sus hijos sus sentimientos de temor, ansiedad, preocupación para que ellos puedan comprender que lo que están sintiendo es normal, así les enseñara a sus hijos a canalizar o procesar sus emociones y sentimientos ya que ninguna emoción es mala, todas sus emociones son importantes y deben seguir un curso y canalizarse para aprender de los eventos vividos. Realice una lista con su familia de todas las cosas que la pandemia les ha permitido aprender.
Signos de alarma
Cuando usted note cambios en su conducta del niño o del adolescente como, por ejemplo:
– Aislamiento familiar, social.
– Poco interés por las clases
– Baja o aumento del apetito.
– Alteración de los ciclos del sueño.
– Irritabilidad.
– Conflictos frecuentes.
– Sentimientos de desesperanza
– Tristeza.
– Ansiedad
– Labilidad.
– Deja de hacer actividades que antes eran gratificantes.
Cuando usted este frente a un síntoma debe evaluar la intensidad, frecuencia y nivel de
afectación en el niño o adolescente, si estos indicadores están altos, debe buscar ayuda
de un profesional de la Salud Mental.





