Ahora el feto es lo suficientemente grande para apreciar bastante de su desarrollo y poder detectar posibles anomalías.
Esta ecografía podría servir, en algunos casos, para conocer el sexo del bebé (aunque no siempre es visible ni 100% fiable), pero su función fundamental es diagnóstica.
Se va a poder determinar el número de fetos que hay en la gestación, conocer la posición en el útero, escuchar los latidos cardíacos y medir al feto para determinar si su crecimiento corresponde a la edad gestacional calculada. También se pueden detectar la mayoría de las malformaciones.
Ya han pasado las semanas en las que la posibilidad de una pérdida gestacional espontánea disminuye considerablemente y además, la tripita ya asomará muy pronto.
Además hay que señalar que a partir de ahora la mayoría dejan de sentir síntomas molestos y ya, hasta el final del embarazo, se van a sentir bastante bien siempre que se cuiden con hábitos de vida saludables y no se fuercen en exceso.



