El bebé sigue desarrollándose rápidamente, ganando peso y capas de grasa que le ayudarán a regular su temperatura al nacer, mientras que la madre nota cambios a nivel postural debido al aumento de peso que provoca modificaciones en la curvatura de la espalda y en las piernas.
Tu bebé mide 28 centímetros de la cabeza a los pies (unos 21 centímetros de la cabeza a las nalgas) y pesa poco más de medio kilo.
En esta etapa puede que comiences a sufrir estreñimiento, una de las molestias más frecuentes en el segundo trimestre de embarazo, ya que las hormonas ralentizan los movimientos de los intestinos. A esto se suman el aumento de la presión en los vasos sanguíneos, también rectales, por lo que es probable que asociado al estreñimiento aparezcan hemorroides.
La espalda de la embarazada también sufre cambios. El peso y volumen de la tripa hacen que se modifique la curvatura de la espalda y en las caderas provocando una leve rotación de las piernas hacia afuera. Pueden comenzar a hacerse más acuciantes los dolores de espalda y ciática, afección que sufre un 30 por ciento de las embarazadas.



