El bebé ya estaba listo para nacer en la semana 38 de embarazo, es lo que se conoce como “un embarazo a término”. El bebé sigue creciendo, aunque ya es probable que notes menos sus movimientos, porque no tiene tanto espacio como en las semanas previas.
En la semana 39 de embarazo la longitud del bebé es de unos 36 centímetros de la coronilla a las nalgas (unos 52 centímetros en total) y el peso se sitúa alrededor de 3250-3300 gramos.
Sigue recibiendo muchos nutrientes de la madre, a través del cordón umbilical, que tiene un grosor de 1’3 centímetros aproximadamente.
En tu caso el cuello uterino se está ablandando, preparándose para el parto, y las contracciones son cada vez más frecuentes. En cualquier momento pueden empezar las contracciones de parto o haber rotura de aguas si se rompe la membrana amniótica.
Como el bebé sigue creciendo, la vejiga cada vez está más aprisionada, tendremos que ir con más frecuencia al baño. También aumentan los problemas de estreñimiento o hemorroides (no descuides una dieta rica en fibra) y las dificultades para encontrar la postura para dormir.



