El embrión a las 7 semanas de embarazo tiene una edad de cinco semanas desde que se produjo la fecundación. Sigues con náuseas, cansada y con sensación de hinchazón abdominal. Estás también más sensible y lloras con facilidad ante cualquier comentario o situación un poco triste o emotiva. Puedes sufrir también más jaquecas.
Cinco semanas después de la concepción, la pared del útero se ha reblandecido para permitir que el embrión se implante con fuerza. Otro cambio interno es el agrandamiento de la mucosa cervical o tapón mucoso, que garantiza que el cuello del útero permanezca cerrado y aislado del mundo exterior durante todo el embarazo.
En este embrión que mide alrededor de un centímetro de largo y pesa menos de un gramo se hacen visibles las yemas o brotes de brazos, la placa de la mano y la extremidad inferior en forma de pala. El cerebro se transforma en cinco áreas y algunos nervios craneales son visibles.
El corazón continúa desarrollándose y ahora late a un ritmo regular. Los pulmones también continúan su desarrollo.
Comienza el desarrollo de las estructuras del ojo y del oído. En lo que cada vez se parece más a una cara es posible vislumbrar una ligera pigmentación en el iris de los ojos y dos minúsculas ventanitas correspondientes a la futura nariz.
Poco a poco, el embrión va creciendo, cada vez podemos diferenciar más sus partes y en unas semanas más hablaremos de “feto”. Su desarrollo sigue imparable en el segundo mes de embarazo y los avances en el crecimiento del embrión son espectaculares.



