La semana 4 de embarazo es clave para confirmar tus sospechas de que esperas un bebé. Si el test de embarazo es positivo, debes empezar ya a tomar ácido fólico, si es que aún no lo estabas tomando recuerda que el primer trimestre es el más importante.
Además, se produce unos de los hitos de la gestación, la implantación del embrión en la cavidad uterina. Y la naturaleza sigue su curso: la diferenciación de las células embrionarias en capas, que llegarán a desarrollar los diferentes órganos, y las primeras fases de la placenta. Empezarás a notar los primeros signos y síntomas de embarazo.
El embrión ya implantado en el útero materno tiene un tamaño de entre 0,36 a 1 milímetros de longitud. En esta semana 4 de embarazo, el grupo de células embrionarias empieza a diferenciarse es tres láminas u hojas, que darán lugar a los futuros órganos: ectodermo, endodermo y mesodermo.
Se está formando la cavidad amniótica y en su interior el líquido amniótico. La placenta también se está empezando a desarrollar: en estadios precoces se llama trofoblasto. Este órgano es el encargado de llevar el oxígeno y los nutrientes de la madre al bebé.
Es al final de esta semana cuando te tendría que venir la menstruación. Por eso, su ausencia confirmará tus sospechas de embarazo:
- Además de la ausencia de regla, notarás cierto dolor pélvico, como si te fuese a bajar el periodo.
- Puedes percibir el abdomen un poco hinchado, aunque el útero aún no ha aumentado de tamaño.
- También puedes notar cambios en el pecho: mayor tensión mamaria, así como aumento en su volumen. Incluso ciertas mujeres experimentan desde etapas tempranas episodios de subida de leche.
- Algunas gestantes ya manifiestan náuseas matutinas y cansancio al final del día. También puedes tener cefalea.



