En la semana 3 de embarazo, el embrión es un grupo de células que se están multiplicando muy rápidamente dentro del útero materno. Tras la fecundación del ovocito por el espermatozoide, se fusionan los dos núcleos aportando cada uno 23 cromosomas con la dotación genética de ambos. De estos 23 pares de cromosomas, el último de ellos está formado por cromosomas XY en el hombre y XX en la mujer. Por tanto, tu hijo tendrá un total de 46 cromosomas con una información genética que proviene de tu ADN y el de tu pareja.
Es importante que sepas que desde el momento de la fecundación, ya está establecido el sexo del bebé, y éste viene determinado por el tipo de espermatozoide que fecunde el ovocito: si tiene un cromosoma Y será un niño, y si el cromosoma es X, será niña.
Al grupo de células en continua multiplicación se le llama cigoto. De cigoto pasa a denominarse blastómera, luego mórula y posteriormente blastocisto. Éste llega de la trompa de Falopio a la cavidad uterina y se implanta en la pared del útero o endometrio una semana después de haberse producido la fecundación.



