La defensa frente a microorganismos infecciosos se asegura por una combinación de tres niveles; siendo el primer nivel del sistema inmunitario las barreras biológicas (microbiota intestinal), fisiológicas que comprende la piel, las mucosas, la capa de moco y las células epiteliales ciliadas, el segundo nivel el sistema inmunitario innato y finalmente el tercer nivel el sistema inmunitario adaptativo.
La inmunidad innata que responde a un agente infeccioso, independientemente si haya estado expuesto o no anteriormente algún microorganismo patógeno, este comprende leucocitos polimorfonucleares, células dendríticas, células fagocíticas mononucleares y linfocitos NK, varios receptores que reconocen antígenos comunes de los microorganismos patógenos (receptores tipo Toll) y el sistema del complemento. El tercer nivel el sistema inmunitario adaptativo es una respuesta muy específica que comprende a los linfocitos T y B.
En la población pediátrica, al igual que en el resto de grupos etarios, está defensa se produce en la médula ósea y el timo; para lo cual es necesario nutrientes que juegan un rol integral en el desarrollo y la función del sistema inmune. La efectividad depende de la rápida proliferación celular y la síntesis temprana de proteínas reguladoras y/o protectoras, para ello requiere un suministro inmediato de nutrientes como sustratos, cofactores y componentes estructurales. Por ende la deficiencia de uno o màs nutrientes esenciales, es un limitante en el desarrollo y el mantenimiento de la respuesta inmune, es así que en pediatría el hecho de existir algún problema nutricional, entendiendo este como malnutrición (ya sea por déficit o exceso de nutrimentos), este será un factor de riesgo para poder contraer alguna enfermedad.
La inflamación y otras respuestas inmunes alteran el estado nutricional de los niños a través de el secuestro de minerales (hierro, zinc, selenio), absorción alterada, pérdida de nutrientes incrementada, o altera utilización de nutrientes. Es por ello que la alimentación de los niños debe ser equilibrada, variada, suficiente, innocua. Así se asegurará la reposición de micro nutrimentos como: La proteínas (carne de res, pollo, cerdo, pescado) es especialmente para la curación y la recuperación, ya que el sistema inmune necesita aminoácidos. El hierro está implicado en el trasporte de oxigeno corporal, también tiene muchas funciones metabólicas y musculares. La vitamina A ayuda a regular el sistema inmunitario y protege contra las infecciones al mantener la piel y los tejidos en la boca, el estómago, los intestinos y el sistema respiratorio saludables. Obtenga esta vitamina de alimentos como las batatas, zanahorias, brócoli, espinacas, pimientos rojos, albaricoques, huevos o alimentos etiquetados como «fortificados con vitamina A», como la leche o algunos cereales. La vitamina C apoya a estimular la formación de anticuerpos, fuentes de la misma son frutas cítricas como naranjas, toronjas y mandarinas, o pimiento rojo, papaya, fresas, jugo de tomate o alimentos enriquecidos con vitamina C, como algunos cereales.
- La vitamina E funciona como antioxidante y puede apoyar la función inmune. Incluya vitamina E en su dieta con cereales fortificados, semillas de girasol, almendras, aceites vegetales (como el aceite de girasol o cártamo), avellanas y mantequilla de maní.
- El zinc ayuda al sistema inmunitario a funcionar correctamente y puede ayudar a sanar las heridas. El zinc se puede encontrar en carnes magras, aves, mariscos, leche, productos integrales, frijoles, semillas y nueces.
- Otros nutrientes como la vitamina B6, B12, cobre, ácido fólico, selenio, polifenoles y también pueden apoyar la respuesta inmune y desempeñar un papel en un estilo de alimentación saludable.
- Finalmente, existen otros hábitos saludables necesarios que complementan lo antes mencionado como: dormir al menos 8 horas, actividad física regular y consumir alimentos naturales y con bajo contenido de pesticidas, finalmente limitar el consumo de alimentos ultraprocesados.
Autor: Mario Gustavo Alomía Arévalo Especialista en nutrición pediátrica del Hospital Vozandes Quito
Fuentes:
– AAP, Pediatric nutrition, 2013.
– Eat right, Protect Your Health with Immune-Boosting Nutrition, 2020
– Kliegman, Nelson tratado de pediatría, 2016.
– Walker, Nutrition in epdiatrics, 2003.








