Las infecciones respiratorias altas son enfermedades muy comunes, con un estimado de 3 billones de casos cada año. Afectan a nariz, senos paranasales, faringe y laringe.
La causa más común de las infecciones respiratorias altas, en aproximadamente el 80% de los casos, son los virus como rinovirus, coronavirus, influenza, la gran mayoría de ellas se resuelven espontáneamente y no requieren tomar antibiótico.
Múltiples factores pueden contribuir al desarrollo de las infecciones respiratorias altas, la calidad de aire es uno de ellos, y puede tener un impacto significativo en la ocurrencia y severidad de las infecciones.
1.- En primer lugar, los elementos contaminantes del aire pueden irritar las membranas mucosas de la vía respiratoria superior, haciéndolas más vulnerables a infecciones.
2.- En segundo lugar, la polución ambiental puede alterar la función de los cilios (pequeñas estructuras parecidas a pelos que ayudan a expulsar el moco y las partículas de la vía respiratoria). Cuando se altera la función de los cilios, el riesgo de infecciones respiratorias aumenta.
Una pobre calidad del aire también puede hacer que las infecciones respiratorias altas sean más severas. Múltiples agentes contaminantes, como el dióxido de nitrógeno, el dióxido de sulfuro y otras partículas, pueden incrementar el riesgo de requerir hospitalización por una infección. Esto es particularmente relevante para poblaciones vulnerables, como los niños pequeños, los ancianos, y aquellas personas con problemas respiratorios preexistentes.
No solo la contaminación externa del aire (por ejemplo, el tráfico y las fábricas) influye, también la contaminación interior puede jugar un papel. Contaminantes de interiores como el polvo, hongos y piel de los animales pueden causar problemas en la vía respiratoria. Una ventilación deficiente de las oficinas y domicilios puede llevar a que los contaminantes se acumulen y causen problemas.
La asociación entre la contaminación ambiental y las infecciones respiratorias resalta la importancia de mantener una buena salud respiratoria, además de trabajar para mejorar la calidad del aire. Esto incluye mejorar la ventilación de las construcciones, sumar esfuerzos para disminuir el uso de vehículos con combustibles, optimizar las restricciones sobre el tabaco y productos relacionados.
Así como el acceso a fuentes de agua segura para el consumo es un derecho de la población, la misma seguridad debería exigirse con el aire.
De manera individual, el ejercicio regular, la dieta balanceada, el sueño adecuado, la vacunación periódica contra los virus respiratorios y no fumar, son estrategias adicionales que pueden reducir el riesgo de infecciones respiratorias altas y otros problemas pulmonares.
Dr. Juan José Romero C.
Especialista en Medicina Interna e Infectología
Coordinador del Comité de Control de Infecciones





