La indudable duración de la naturaleza humana no es en sí misma suficiente para la aceptación de la propia muerte o la de un ser querido.
Los sentimientos que se desprenden ante la pérdida de un ser querido han sido motivo de estudio desde tiempos inmemorables dándoles un nombre propio “duelo”, palabra proveniente del latin dolium que significa dolor o aflicción y que actualmente se interpreta como “el proceso de adaptación que permite restablecer el equilibrio personal y familiar roto por la muerte de un ser querido”.
Superar un duelo requiere tiempo y un gran esfuerzo personal. Incluye:
- Afrontar la pérdida sin negarla o posponerla.
- Mantenerse en actividad, practicando alguna afición preferida.
- Expresar los sentimientos encontrados.
- Construir tu salud mental y permitirte rehacer tu vida.
Es importante recalcar que la asimilación de la pérdida no consiste en el olvido del ser amado, es más bien interiorizar lo que la vida de esta persona dejó en la nuestra, manteniendo los bellos recuerdos y los aprendizajes enriquecedores que dejó aquella relación. La vivencia del duelo se da a toda edad por ende es importante no excluir a los niños y permitirles atravesar este camino contestando todas sus interrogantes.
Por último, cabe hacer énfasis en que, si bien el duelo es un proceso normal, único en estructura y temporalidad para cada individuo, no es menos cierto que puede convertirse en un problema latente que requiere intervención profesional que nos brinde herramientas que nos permitan sobrellevar la pérdida.
Dra. Ana Figueroa, especialista en medicina paliativa del Hospital Vozandes Quito.





