Definición:
Cuando un grupo de células del cuerpo comienza a crecer de forma desordenada, sin control, sin autolimitación se denomina tumor. Si esto ocurre dentro del cerebro, dependiendo de sus propias estructuras o de aquellas que lo rodean y protegen hablamos de tumores cerebrales.
Síntomas:
Los síntomas que pueden presentarse son muy diversos, algunos muy puntuales como la pérdida de funciones específicas como la visión o la audición o algo más inespecífico como un dolor de cabeza que ha incrementado en el tiempo y cambia su patrón habitual.
La localización, el patrón de crecimiento o su tamaño va a tener una relación con la presentación y el desarrollo de síntomas. De esto podemos describir algunos de ellos:
- Dolor de cabeza: es la primera causa de consulta a cualquier médico, la mayor parte de la gente en el mundo ha experimentado alguna vez este dolor. De ahí que es importante ver si el patrón usual cambia, aumenta de frecuencia e intensidad, no calma con medicamentos convencionales o se acompaña de otros signos como vómito inexplicable.
- Crisis convulsivas: son movimientos anormales, involuntarios, que anteceden a pérdida de conciencia y en algunos casos inclusive alucinaciones visuales o auditivas.
- Compromiso de funciones neurológicas: pérdidas de la visión o audición, dificultad para mover y sentir un brazo o una pierna, limitación para emitir o entender el lenguaje, cambios en la conducta y personalidad, problemas para caminar o mantener el equilibrio son signos claros de alerta.
Clasificación:
Aunque la clasificación de los tumores cerebrales es extensa, la podemos resumir de la siguiente manera:
- Benignos y malignos.
- Primarios y secundarios.
Cabe resaltar que existen tumores benignos localizados en sitios de mucha actividad neurológica o cerca de estructuras vitales que provocan mucha repercusión en las personas y por otro lado, tumores malignos ubicados en sectores de menor actividad que afectan en menor grado a las funciones corporales y por lo tanto provocan menos signos y síntomas. De esta manera podemos concluir que es tan importante diferenciar una lesión benigna de un cáncer así como su localización para determinar el mejor tratamiento.
Microscopio quirúrgico – Hospital Vozandes Quito
Tratamiento:
El manejo de tumores en el cerebro, requiere de estudios clínicos, de imagen, laboratorio y otros con el objetivo de caracterizar la localización y anatomía de la lesión, su relación con estructuras cercanas no tumorales, la repercusión en funciones neurológicas y el pronóstico.
Desde el punto de vista quirúrgico se escoge una estrategia y técnica adaptada al tumor y al paciente de manera individual para lo cual se utilizan distintos recursos y herramientas especializadas tales como:
- Sistemas que mejoran la visualización de la lesión, como un microscopio quirúrgico o endoscopios especializados para uso neurológico.
- Tecnología que mejora y focaliza la orientación en la cirugía como neuronavegadores o estudios de imagen en el transquirúrgico.
- Sistemas de monitoreo de funciones neurológicas en tiempo real, como estimuladores de la corteza cerebral para identificar durante cirugía áreas de alta actividad, o trayectos de nervios importantes, o circuitos completos de función.
- Todo lo anterior con un grupo de profesionales en Neurocirugía, Anestesiología, Neurofisiología, Neurología, Imagen, Instrumentación Quirúrgica siendo un trabajo multidisciplinario de alta complejidad que demanda gran eficiencia.
En conclusión, un tumor cerebral no deja de ser un diagnóstico impactante tanto a nivel personal como familiar, sin embargo, la detección oportuna del mismo permite realizar un abordaje apropiado en procura de obtener el mejor resultado posible para lo cual se requiere de la identificación de signos de alerta por parte del paciente, la atención médica pertinente y el acceso a recursos tecnológicos.
Escrito por: Dr. Christian Valencia
Especialista en Neurocirugía









